jueves, 16 de septiembre de 2010

Républica de Costa Rica, ¿independiente?



(Hollywood, WTF) Tras negar rotundamente los rumores sobre un supuesto romance y en medio de múltiples cuestionamientos sobre su verdadera autonomía, República de Costa Rica celebró ayer 189 años de su independencia.

Esta famosa actriz, reconocida por grandes clásicos de fantasía como “Democracia centenaria” y “Ejemplo de Paz”, no es ajena a las portadas de los medios gracias a los frecuentes escándalos en los que se ve involucrada.

Esta ocasión no ha sido la excepción y mientras reconocidos personajes de la pantalla grande y chica la acompañaron en los festejos, muchos otros se preguntan “¿cuál independencia?”.

En años anteriores, fue duramente cuestionado su estado debido a sus más que evidentes concesiones con el director Rigoscar Arias para las películas “Re-elección” y sus secuelas “El poder es mío! I, II y III”, además de su obvia sumisión a las decisiones impuestas por sus inseparables agentes Fondo Monetario y Banco Mundial.

Actualmente, logra portadas por una celebración de independecia que además de deslucida, para algunos representa solo una movida publicitaria para cosechar el imaginario de sus fans.

Su vida amorosa también levanta miradas, cuando luego de su dramático rompimiento con el consagrado Medio Ambiente, la más larga aunque superficial relación que se le conoce al día de hoy, se revelaran detalles de su aventura en el set de “Proyecto Cianuro” con su adinerada y joven co-protagonista Mina Crucitas, por la que República de Costa Rica se vio obligada a hacer pública su homosexualidad.

Tras el fugaz romance homosexual, volvió a ser noticia por sus supuestos encuentros románticos con el joven y famoso Ley de Unión Gay, quien a pesar de los intentos no logró conquistar el corazón de nuestra chica. Luego de este traspié, República fue duramente señalada por lo contradictorio en su conducta, debido a anteriores declaraciones de su nueva directora en la pantalla Larias Chinchilla sobre la heterosexualidad definitia de la artista.

En el transcurso del día las redes sociales no se han detenido en temas diferentes a su celebración de independencia y su aún no-oficial noviazgo con Marina Gringa. Según fuentes cercanas a la actriz, los rumores sobre esta relación siempre han sido “puras mentiras”, sin embargo ya es cotidiano topar con las señoritas Costa Rica y Marina en bares de moda entre los famosos y observar los helicópteros de Marina recorrer diariamente y sin restricciones el territorio de Costa Rica, entre Nicaragua y Panamá, en calle Centroamérica.

Pese a las evidencias ineludibles, señorita Costa Rica reitera en declaraciones recientes a esta página que su relación con Marina es “estrictamente amistosa, temporal y respetuosa”.

Nuevamente las andadas de esta chica dan de que hablar y mientras su asesores y responsables, Sala Cuarta y Asamblea Legislativa, reciben con brazos abiertos sus locuras, el público y los expertos critican fuertemente su forma de conducirse y la clase de modelo que presenta a los miles de admiradores que la estiman y siguen sus pasos día a día.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Todo es una farsa (mensaje cifrado)

Este es el título del último escrito del célebre autor Raaul, reconocido colaborador de nuestra página. Su obra, ampliamente criticada y en ocasiones alabada, ha sido comparada con autores de gran talla, como él mismo, y se basa sobretodo en experiencias de su propia vida.

Nacido en la provincia de San José en el año 1981, nuestro autor lleva una niñez y adolescencia tranquilas, sin pena ni gloria. Se convierte en un joven curioso que luego de sus estudios en el extranjero (pre-kinder “Mi linda Venezuela”, 1984-1986), se convence a sí mismo que no hay nada peor en la vida que estudiar. Luego, conoce el trabajo y cambia radicalmente de opinión. Finalmente, se topa con la muerte y afirma inflexiblemente que halló lo peor.

Toma la decisión entonces de cometer un homicidio. Decide matar a su identidad y convertirse en otra cosa, un personaje misterioso y ambiguo que burlará a la muerte: Raaul. Este seudónimo, por el que lo conocemos, es un anagrama de su verdadero nombre y una pieza fundamental de su verdera identidad, a la que asesina un 9 de octubre.

A menos de un mes de la conmemoración de este evento, queremos rendirle homenaje con esta pequeña reseña sobre su obra, comparada a la gesta del héroe Che Guevara por la revolución que plantea en el ámbito literario .

Su primera publicación oficial “Un orinal para Raaul”, es una novela controvertida que relata la odisea de un grupo de amigos en tour de cantinas, durante una fresca noche de setiembre en el puro centro de San José, la capital de Costa Rica. Durante la aventura, el grupo se ve enfrentado en la lucha por encontrar un baño decente para Raaul, en estados etílicos inimaginables y lugares nocivos para la salud. En el clímax de la obra, los protagonistas deciden dar continuación a la laboriosa faena en otras provincias del país, con paradas insólitas como el aeropuerto, en Alajuela.
De acuerdo a declaraciones del propio autor, el título de esta trama le fue obligado por un fan alcoholizado que le cuestionaba de manera impetuosa sobre su orientación sexual y sus calidades literarias, mientras insistía en discutir con un alajuelense sobre la supremacía de Hatillo. El autor también recuerda que durante esa noche otros ebrios lo abordaron exigiendo regalos de cumpleaños y sustancias de pollo hechas con pollos de verdad. "Fue una noche verdaderamente bizarra", recuerda con una sonrisa.

Su última publicación “Todo es una farsa”, es un artículo escrito a modo de chota para transmitir de forma codificada un mensaje a sus compañeros de tragos. Esta obra, es la que acaba de terminar de leer.

lunes, 23 de agosto de 2010

La Dolce Vita (clown y monologuito de un suicida)




-A veces en la noche me pesan este silencio y la oscuridad..
Me asusta la paz. Me asusta la paz más que cualquier otra cosa: parece sólo una alucinación que oculta el infierno. Pienso en el futuro de mis hijos... -"el mundo será maravilloso"- dicen; ¿cómo? si basta una llamada telefónica para anunciar el fin.
Habría que vivir sin pasión, más allá de los sentimientos, en la armonía de una obra de arte acabada, en ese orden mágico. Deberíamos saber amarnos tanto como para vivir fuera del tiempo distanciados... distanciados.

De La dolce vita

martes, 10 de agosto de 2010

Sensatez a cuenta gotas: No al referendo


Por fin un mínimo de sensatez de parte de la Sala IV. Por mayoría los magistrados de esta entidad ultimamente deslegitimada y venida a menos, decidieron acoger los recursos de amparo interpuestos en contra del el fétido referendo que se había programado para el próximo 5 de diciembre por medio del cual se pretendía decidir sobre los derechos (aun sin reconocerse) de las uniones de parejas del mismo sexo en este paisito nuestro de cada día.

Si bien ya es reprobable que se haya tenido que llegar a estas instancias para resolver lo que sin duda es un falso problema, celebramos que se siente un precedente en el que se le impide a las mayorías decidir sobre los derechos civiles y humanos de las minorías en este país, además de señalar las competencias del caso en estos temas: es decir, esto es materia de la asamblea legislativa.

Esta sociedad amodorrada y mosquita muerta tiene que dar ahora el paso consecuente; reconocer juridicamente los derechos y responsabilidades de homosexuales y lesbianas.



viernes, 2 de julio de 2010

Costa Rica y los militares.



Desde chiquillo en la escuela me enseñaron el himno, los colores de la bandera, quién fue Juan Santamaría, y que Costa Rica era una país de paz y democracia. Con la adolescencia y los conflictos con la autoridad me di cuenta de que parte de la historia era pura paja, y que buscaba crear un país de mansos funcionales. A pesar de la decepción, siempre me pareció fundamental aquella decisión de don Pepé Figueres de abolir el ejército en el país, que si estaban los muros flojos antes del mazaso poco importa, o si le convenía. Nos legó, en un momento en que en América Latina se armaba para reprimir a sus pueblos, la maravilla de no contar como instrumento político con el aparato castrense. La primera vez que este desamparadeño atravesó Peñas Blancas, una de sus mayores impresiones fueron los muchachos de estricto oliva cargando sus fusiles.
En los últimos tiempos hemos presenciado como la postalita nacional empieza a ajarse y va quedando menos de lo que creíamos que era Costa Rica, pero sin duda, todavía los quince de setiembre una extraña alegría patriotera le invade a uno al compás de las bandas y al paso de los escolares y colegiales invadiendo las calles. Ahora hasta eso parece que se acaba, cuando vienen y le dicen a uno que cualquier día 7000 marines, si, esos de las pelis, los de Misión Vietnam, pueden transitar libremente por todo el territorio nacional sin pedirle permiso a nadie, y que en las costas podremos divisar fácilmente naves que tienen capacidad para transportar a 102 oficiales, 1.449 marines, que están artillados, y que pueden transportar 42 helicópteros CH-46, cinco aviones AV-8B Harrier y seis helicópteros Blackhawks., y que además el flamante presidente del congreso, José Luis Villanueva, apura a los diputados para aprobar el permiso. No es que uno se le arrugue el corazón y se le salgan las lágrimas, es que dan ganas de decirle a los diputados del Partido Liberación Nacional, a los del Movimiento Libertario, y al pandereta Justo Orozco, que son unos reverendos hijos de puta por permitir tal atropello.
No es que no acepte que la guerra a los narcos que viajan a toda velocidad por nuestras costas, sólo se le puede combatir con una capacidad similar a la de ellos, que es lo que supone la ayuda de los Estados Unidos, lo que me es inaceptable es la permisión de que en nuestro país haya ejército, lo cual se incrementa cuando es un ejércto que ni siquiera es el nuestro.
Es evidente, que el oficialismo en este país es sinónimo de estupidez, de una incapacidad casi natural para emitir un voto mínimamente coherente con los principios más básicos de nuestra tradición política, en la cual destaca la ausencia de fuerzas militares en cualquier contexto. Soy el primer voluntario a impedirle el libre tránsito al primer milico que pretenda atravesarse en mi camino.

martes, 29 de junio de 2010

Matrimonio entre gente rara*




Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo.

El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.

Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos. Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.

Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la Iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por “el qué dirán” o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.

Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma no es más que una manera un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.

Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente sobre el que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: también estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.

Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo “¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!”.

Veo ese tipo de críticas y respondo: si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.

Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.

En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.

Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.

Este apoyo al matrimonio entre católicos circula por Internet y gana adhesiones que se cuentan de a cientos.


Una cortesía para los que siguen sin creer...

lunes, 21 de junio de 2010

¿Cómo hubiera sido esa noche de miércoles 14 de octubre si Mario McGregor hubiera mentido?


Escuchar un partido de fútbol por la radio es sin duda un acto de fe, independientemente de que, a día de hoy, este ejercicio sea muy semejante a escuchar una lectura de páginas amarillas con fútbol de fondo. El fútbol, como dijo Pier Paolo Pasolini, es un sistema de signos y por lo tanto es un lenguaje La realidad del partido es una construcción simbólica que se nos revela y se nos oculta según los caprichos del narrador radial (en este caso). Lo real, es decir, el partido de fútbol, no posee una existencia positiva y no pasa de ser un algo obstruido. La realidad es la trama construida que seduce a los radioescuchas y que los impele a comerse las uñas, pegar brincos y mentarle la madre a los guardalíneas y los árbitros, tanto como a los adversarios. De tal suerte, al menos para los aficionados más puristas que prefieren la radio a la tele, durante 90 minutos nadie tiene tanto poder en el universo como Mario Mcgregor.

Juan Sasturain decía que el narrador radial opera en la frontera entre la crónica deportiva y el relato de ficción. Siguiendo este razonamiento, resultaría lícito afirmar que Mario Mcgregor se encuentra en el límite entre Pilo Obando y, digamos, José León Sánchez. Pero más allá de las consideraciones formales cabe preguntarse qué es, en rigor, lo que separa a Mario Mcgregor de José León Sánchez y de Pilo Obando. En cuanto la relación entre Mcgregor y ese simpático exalcohólico, evangelista y aficionado al Club Sport Cartaginés (Pilo Obando) bastaría con decir que la única diferencia radica en la posibilidad que tiene el espectador de Repretel de cotejar la realidad del relato con la realidad visual del partido, la cual, en nuestro momento histórico, adquiere una jerarquía capital. En el caso de José León Sánchez la diferencia estriba sencillamente en que Mcgregor suele ser más escrupuloso que los narradores de ficción. Si por alguna extraña causa Mario Mcgregor algún día decide narrar un partido no real (esto es, mentir) nada, de orden formal, lo diferenciaría de José León Sánchez u otro narrador nacional.

Resulta sorprendente, por otro lado, que Mario Mcgregor no sucumba ante la tentación de alejarse del prosaico y empirista Pilo Obando para convertirse en una suerte de Anacristina Rossi robustecida y virilizada. ¿Es posible que Mcgregor nunca se haya visto empujado a cambiar la narración de un partido en pos de un objetivo distinto al de sus reconcomios de cronista fidedigno? Se me viene a la mente ese hostil y certero cabezazo de Jonathan Bornstein en el 5 minuto de descuento que envió a CRC al repechaje; o ese otro juego de octavos de final de Italia 90 en el que Costa Rica pierde contra la desaparecida Checoslovaquia 4 por 1. Más allá del riesgo que supondría (riesgo que, por otra parte, no excedería las implicaciones que tiene la publicación de uno de esos artículos de Iván Molina cuya vocación desmitificadora resulta harto sospechosa) tan temerarias empresas, es preciso reconocer que el caudal narrativo de Mcgregor se ha derrochado en precoces inventarios factuales y en sórdidas reseñas de partidos, sin mayor pena ni gloria. En definitiva, las facultades narrativas y el poderío de La Doble M se han visto empañados por una eticidad gratuita y por aprehensiones, a la sazón, innecesarias.

¿Cómo hubiera sido esa noche de miércoles 14 de octubre si McGregor nos hubiera hecho escuchar un partido de CRC contra EEUU en el que Bornstein nunca anotaba ese fatídico gol? A decir verdad todo parecía confabularse para urdir una mentira. Al menos en Curridabat se había suspendido el fluido eléctrico, de modo que, para utilizar una terminología marxista, en el sector este de la capital las condiciones objetivas estaban dadas. Las sospechas y resquemores que suscitarían los cables de las agencias de prensa internacionales que al día siguiente desmintieran el triunfo de la selección nacional, habrían sido calificadas de calumnias y muestras de persecución contra la vocación pacifista de nuestro país. La Nación, en aras de fortalecer la gobernabilidad de unos pocos sobre la mayoría, no habría reparado en publicar un titular falso. Naturalmente, toda esta fabulación ignora el hecho de que el presidente CRC en ese entonces constituía un “servil hace mandados” del gobierno de Estados Unidos y las elitillas criollas centroamericanas (la primera fase del "Oscariato"). Sin embargo, por unos días, al menos, CRC hubiera estado en la Copa del Mundo Sudáfrica 2010. No dudo que doña Laura Chinchilla, en tanto finalizaba el periodo electoral, se hubiera sentido profundamente agradecida por un gesto de esa naturaleza. Si McGregor no hubiera tenido esa escrupulosidad tan férrea, los y las ticas hubieran sido aún más felices (si ya somos los más felices del planeta, hubieramos sido los más felices de la Vía Láctea) y no nos molestaría que el presidente anterior haya ultrajado el erario público y que haya inaugurado carreteras y edificios inconclusos. Guardamos la esperanza de que, quizás para Brasil 2014, Don Rodrigo Arias decida clasificarnos al mundial vía decreto ejecutivo.

lunes, 14 de junio de 2010

Johanna se lava los dientes pensando en el país que le dejará a sus hijos


“Donde yo vi que estaban botando todos los árboles fui a decirles que si los botaban tenían que sembrarme por los menos cuatro por cada uno. Y entonces ellos se burlaron de mí y me dijeron: ¿y adónde tiene la finca para ir a sembrárselos? Después me fui donde el muchacho del MINAE pero él me dijo que no podían hacer nada porque eso era de un señor que ya tenía los permisos.” Johanna se dedica a vender collares en el Parque Nacional Manuel Antonio y es una defensora del ambiente digamos que autoconvocada. Según nos cuenta, el megaproyecto inmobiliario que actualmente se está construyendo junto a una de las entradas del parque (dentro del área de amortiguamiento) pertenece a un empresario chino que obtuvo los permisos de construcción mediante “quién sabe qué chanchullo”.
Pocos minutos después de que Johanna nos diera un pequeño tour guiado por lo que ella misma considera un desastre ecológico, nos dirigimos a la casetilla del parque a fin de consultar a los guardaparques acerca de este asunto. Los funcionarios de la ecléctica cartera de ambiente costarricense (que aglutina ambiente, energía y telecomunicaciones en un mismo ministerio) efectivamente aseguraron que ese era un proyecto muy viejo y que contaba con permisos desde hace mucho tiempo. No ofrecieron mayores detalles pero según pudimos averiguar más tarde, este proyecto hotelero supone la construcción de más de 70 habitaciones, una discoteca y presumiblemente un casino para la buena (o la mala) fortuna de los visitantes.
Ante nuestra insistencia los funcionarios del parque nacional nos recomendaron consultar al MINAET de Aguirre pues, según dijeron, ellos únicamente se encargan del mantenimiento del parque nacional y este proyecto, agregaron, se desarrolla fuera del área de protección. Vía telefónica tratamos de consultar al señor Gerardo Chavarría de la Subregional de Aguirre del MINAET pero nos informaron que se encuentra de vacaciones.
No es posible ignorar que en Costa Rica, sobre todo la clase media, ha venido construyendo una serie de representaciones simbólicas que le permiten identificarse con el discurso de protección del medio ambiente de modo muy efectivo. Si bien es cierto no podríamos decir que esta “identidad verde” se traduce operacionalmente en una ciudadanía vigilante, no es menos cierto que los y las ticas, en un alto grado consensual, manifiestan un profundo rechazo por todas aquellas actividades que provocan impactos perjudiciales sobre el medio ambiente. Pero en el país más “ecológico” y más feliz del mundo las áreas protegidas se encuentran cada vez más amenazadas.
Tal y como señalan distintas organizaciones ecologistas en poco tiempo sería posible desarrollar actividades económicas dentro del área protección absoluta de los parques nacionales, todo ello, en los marcos de un presunto aprovechamiento sostenible de la oferta ambiental. Actividades tan variadas como plantas hidroeléctricas y geotérmicas, proyectos turísticos y hasta minería metálica verde caben dentro de tan ambigua y estéril categoría. No hay que perder de vista que la necesidad de reinvertir excedentes financieros de manera rentable propicia la capitalización de la oferta ambiental y la expansión de las actividades productivas.
Pero en realidad muchas de las gestiones y los clamores (como el de Johanna) a favor del medio ambiente se circunscriben a un ámbito de la realidad nacional que poco afecta al grueso de la población costarricense. Podríamos decir que la protección al medio ambiente para los costarricenses es un referente identitario en el proceso de construcción de la nacionalidad contemporánea. No obstante, la dinámica de construcción representaciones sociales de la naturaleza que ha acompañado a este proceso se ha visto sesgada por una serie de asociaciones abstractas que responden a visiones fragmentarias de la realidad socioambiental. A menudo los y las ticas sucumben ante la tentación de verse protagonizando un jubiloso episodio de Naked Wild On aderezado con canopys, bartenders bilingües y gracisosos simios.
En los últimos años, diversas instituciones públicas y centros académicos costarricenses han promovido y acompañado una serie de políticas e iniciativas de estímulo al turismo ecológico y la agricultura ambientalmente sostenible, lo cual, a la postre, ha permitido que la identificación con el discurso de protección de la naturaleza sea materialmente factible. Por otro lado, un porcentaje significativo de la cooperación captada por fundaciones y ONG´s ha estado dirigido a proyectos con objetivos análogos (los procedimientos para determinar cuánto dinero ha sido destinado a tales propósitos son harto complejos pues, en su mayoría, se trata de iniciativas privadas que fácilmente escapan a los controles estatales). No obstante, la gran mayoría de estas iniciativas (exceptuando, por supuesto, gestiones como Kioscos Ambientales o la Red de Mujeres Campesinas, entre otras) están condicionadas por las agendas de cooperación que se definen en los países cooperantes o, en su defecto, no pasan de ser meros compendios de buenas intenciones.
Efectivas divagaciones ahistóricas como la leyenda de la suiza centroamericana y el mito de la excepcionalidad costarricense se prolongaron en la mercadotecnia de la Costa Rica verde del siglo XXI. Las elitillas contemporáneas, integradas por una rara variedad de burgueses criollos, acogidos o estropeados por los mercados bursátiles, imparten cátedras moralizantes, a favor de la industria del reciclaje y la consciencia ecológica. De tal suerte que la discusión queda reducida a un asunto de escándalos éticos y culpabilidades anodinas, sin que se cuestionen las estructuras productivas y las políticas que han propiciado la degradación ambiental y el deterioro de la calidad de vida de las y los costarricenses.
Las mismas elitillas logran el consentimiento de "los dominados" sin acudir demasiado al temor y a la intimidación y para ello construyen, además, un código linguístico que puede ser compartido por todos todas, y a través del cual se expresan y se "resuelven" los conflictos. Así pues, la categoría de medio ambiente, lejos de construirse a partir de una crítica de los espacios consensual-conflictivos que la sustentan, queda sumida en un sopor ético-moralizante. Y Johanna sigue vendiendo collares y sigue diciéndole a los turistas que ella todas las noches, antes de lavarse los dientes, piensa en el país que le va a dejar a sus hijos.

Imagen de Allan McDonald




jueves, 10 de junio de 2010

El Síndrome de la Representación-Democracia



En investigaciones recientes realizadas en diferentes grupos humanos, divididos por su nacionalidad, científicos del comportamiento y psicólogos se han dado a la tarea de conocer a profundidad un padecimiento que evoluciona rápidamente y que han nombrado como el “Síndrome de la Representación-Democracia” o “Democracitis”.

Según los estudiosos de la Universidad de Candrink, este padecimiento es adquirido por la sobreexposición al imaginario de la democracia y supone la aparición de una serie de síntomas que hacen a los pacientes susceptibles a alucinaciones relacionadas con sentimientos de felicidad, conformidad y comodidad dentro de un “sistema democrático” falaz y contradictorio.

Los estudios han demostrado que el padecimiento se desarrolla apoyado en varias falacias, pero especialmente reforzado durante la socialización primaria, con el adoctrinamiento familiar y social del individuo, por medio de sistemas rígidos de educación que someten a la concepción de una democracia fundada en una familia primigenia-perfecta-inalterable, que es resguardada por el estado y la iglesia católica apostólica.

Según explican los expertos “se trata de una construcción tan radicalmente instalada a nivel cognitivo-conductual de lo que ideal y teóricamente es la democracia, que al contrastarse con la realidad termina por suplantarla, lo que da cabida al delirio”.

“El paciente realmente cree que vive en una democracia ideal y envidiable”, continúan los expertos, “que debe defender a toda costa una serie de valores y concepciones aprendidas, pero interiorizadas como naturales". Reiteran que “como este imaginario ha sido plantado tan eficazmente es inamovible y como su contradicción con la realidad es inexplicable, se torna el ideal en realidad, lo que abre la puerta a las alucinaciones”.

Algunos de los síntomas que se observan en los sujetos expuestos a la patología son la invisibilización de las minorías, la negación de los derechos humanos y el reduccionismo generalizado a todos los niveles de comprensión, comportamiento y conocimiento.

Una de las manifestaciones más fuertes del cuadro es la necesidad compulsiva de votar por todo. Parece ser que este es uno de los síntomas más arraigadamente instaurados como parte del complejo, en el que se entiende que votar es ser parte de la democracia. El voto entonces, como manifestación máxima del sistema, es aplicable a todos los ámbitos de toma de decisiones de la nación y se estabiliza como el método adecuado para resolver cualquier tipo de disputa sea sexual, social, racial, ambiental, de derechos humanos, etc.

Entre los factores de riesgo que se enumeran como precursores del síndrome están ser heterosexual, homofóbico, consumir periódicos o noticias (sin ninguna especie de filtro crítico) y ser religioso. Algunos de los factores protectores encontrados en los sujetos que no fueron afectados por el cuadro se contaron la educación (aunque se sabe que también se presentan contagios en sujetos “educados”), la formación crítica-analítica, el reconocimiento de valores más allá de los credos religiosos (respeto, amor, solidaridad) y el sentido común.

Se sabe de casos excepcionales en que se combinan factores de riesgo como protectores en individuos que padecen y que no padecen el síndrome, sin embargo, las ocasiones en que esto sucede no son numerosas y debido al reciente descubrimiento de la enfermedad, se plantean nuevos estudios para conocer a profundidad los alcances y la evolución del cuadro.

domingo, 6 de junio de 2010

Yo no soy gay, mi novia sí


La convocatoria a un referéndum para decidir si son o no convenientes las uniones entre personas del mismo sexo, es un completo sin sentido. Lo que deja en claro es, en todo caso, el profundo temor que algunos sectores de la sociedad siguen abrigando dentro de sus corazas. Temor a lo no dicho y a lo no tocado; temor al encuentro con lo que diverge; temor a perder las falsas seguridades sobre las que algunos basan sus pobres castillitos de arena, y otros sus monumentales catedrales de poder de rancia alcurnia y dioses denigrados.

Dentro de lo que ha dado en llamarse un Estado de Derecho, este es un tema sobre el que no debería colgar ninguna duda una vez que estamos iniciando este re-profetizadísimo siglo XXI. El Estado tiene, dentro de sus responsabilidades últimas, justamente el ser resguardo y garantía de los derechos de las personas; es decir, el Estado no debería tener que consultar estas cosas, así como una sociedad cuya auto-imagen es la de una sociedad solidaria y hermanable, debería estar más cercana a las actitudes y convicciones que promueven el libre y gozoso desarrollo de sus pares. El Estado no otorga derechos, sino que debe reconocerlos formalmente ahí donde estos están subestimados.

La escandalosa mayoría tampoco tiene decisión ni competencia sobre los derechos humanos e individuales. Los prejuicios de muchos no deben ser consuelo de nadie. Legislar a favor de los derechos y responsabilidades que la comunidad homosexual del país exige se les reconozcan, y acoger y dar trámite al proyecto de ley de sociedades de convivencia u otro que se le parezca, sería lo propio por parte del Congreso; así como estas demandas debería realizarlas la sociedad en su conjunto.

Ninguno de los argumentos en contra se sostiene si la vara para medir que utilizamos es lo que de humano haya en la raza humana; algunos son de una ingenuidad injustificable, otros de una perversidad imperdonable; todos, se apoltronan en la evasión de la realidad social del país y del mundo mundial.

Eduardo Valverde F.

Junio 2010

viernes, 28 de mayo de 2010

¿Dónde está la estatua de oscar arias?



Como sabemos, se han visto truncadas las buenas intenciones de las y los diputados oficialistas y del otro manojillo de diputadas y diputados gazmoños y lambiscones (PASE, PUSC, ALELUYAS y LIBERTARIOS) por legislar a favor de la justísima causa que contemplaba, no sólo el aumento de sus salarios en un 100%, sino que de paso engrosar las escuálidas pensiones de los diputados salientes y la de nuestro venerable ex presidente don osquitar arias. Aunque impopular esta iniciativa, los y las diputadas de gobierno se guían por la inapelable sabiduría de su Rey mentor que pensaba –piensa- que el pueblo no está para ser consultado, sino para ser gobernado valientemente, inclusive a pesar de él mismo

Recién regresando de Madrid de negociar cuántos souvenirs nos daban los europeos a cambio del trabajo mal pagado de cienes y cienes de ticos y nicas, la presidenta que empieza su gobierno con un estado deficitario - tanto que no sabe siquiera de dónde va a sacar plata para llevar a cabo sus promesas de campaña- , se encuentra con que sus diputados tienen a la opinión pública echando culebras por la boca. Ante este escenario, Laura Chinchilla en principio toma una posición muy práctica que consiste en no tomar posición alguna y dejar que sigan los diputados estirando la cuerda. Una vez la cuerda fue lo suficientemente larga, la presidenta decide anunciar que vetará la ley una vez esta llegue a su despacho, dando al traste con la alegría y buen vivir de los curulientos y curulientas. Gimoteos y despechos, los libertarios se preguntan ¿no que éramos de los mismos?; Viviana Martín, con el rabo entre las patas y mordiéndose la lengua: es que no queremos lesionar el buen nombre de la presidenta, pero seguiremos con nuestra lucha por otros medios.

Pues bien, en este paisito nuestro de cada día, donde habitan 50,000 familias en extrema pobreza y donde el único empleo que se crea está hecho para zombis entrenados (solo hay que darle una ojeadita a los clasificados de La Nación S.A los domingos y los lunes), nuestros diputados ya se traen entre manos otro proyectico de esos valientes, heredado de los curulientos que recién dejaron sus curules. Un proyecto magnánimo para personas magnánimas en este país falto de magnicidios.

En justa retribución por los buenos tratos ofrendados por oscar arias a sus carreras políticas y a sus erarios privados, los y las diputadas de gobierno quieren regalarle una estatua (todos sabemos que detrás de esa idea está el mismísimo osquitar, que en su senilidad suprema se considera el personaje político al que los ticos y las ticas del futuro le estarán eternamente agradecidos y que no más por si las dudas, en los últimos días de su gobierno se dedicó a estamparle una placa de made in oscar arias a cuanto lote baldío hay en el país).

La idea está bonita: un paseíllo, un bulevarcito en Heredia, la provincia que vio nacer a nuestro prócer, dedicado a los expresidentes (¿cuáles serán los elegidos, o habrá una efigie para todos, empezando desde Castro Madriz?) encabezado, no cabe duda por la estatua de nuestro premiado nobel de la paz. Los fondos saldrían de los presupuestos extraordinarios, una mordidita de 500,000,000 millones de colones. Laura Chinchilla debe estar cuestionándose si aquel ocurrente spot publicitario de la marioneta tenía alguna aproximación con la realidad, porque pareciera que sus diputados siguen gobernando al son del Ejecutivo anterior. ¿No entienden que no hay plata? dice Laura, ¿Que vamos a tener que pedirle prestado hasta a Prestafull? Porque de impuestos nadie quiere oír hablar en este país y para eso si que no nos alcanza la valentía.

Un amigo, cuyo nombre da muchos problemas a la impericia de este mal alumno de Quevedo cada vez que quiero hacerle un soneto, decía ayer en un bar:¡Calderón, Oduber y don Pepe por lo menos tuvieron la decencia de morirse antes de verse en estatua… pero este hijueputa quiere ir a develar la suya!

A todo esto, ¿Dónde está la estatua de Figueres Ferrer que estaba en la plaza de la Democracia, atisbando desde lo alto las oficinas de la Fundación Arias para La Paz? El gobierno de don Osquitar la removió. ¿Habrá sido por pura envidia histórica de Yo El Supremo, o será que la están cuidando para ponerla en el paseíllo de Heredia?

martes, 25 de mayo de 2010

Un viaje en tren a lo novela policíaca: realidad, ficción y el aumento del salario de los dipuatados


Estoy sentado en el primer asiento del vagón 83. Miro sus paredes paneladas con madera de teca y nogal y adivino una fastuosidad en ruinas que en sí misma es exquisita. Sin duda éste fue uno de esos vagones de primera clase en los que viajaron los burgueses hasta sus casas de veraneo. El tren como representación fehaciente del progreso es un tropo que se resiste a caducar. ¿Acaso Tocqueville tendría razón? me pregunto mientras me arrincono al lado de la ventana a fin de que una trabajadora de jack’s ocupe el resto del asiento que da al pasillo. Un hombre joven me pregunta dónde voy y enseguida me ofrece un tiquete. Voy a San Pedro, dije secamente al tiempo que entregaba un billete de 1000 colones. El hombre me entrega el cambio y la trabajadora de jack’s me sonríe con gesto maternal. Pienso que esta podría ser la escena de una novela policíaca en la que un detective decadente divaga sobre un crimen que él mismo cometió, al tiempo que mira por la ventana sin sonreir a los niños de las escuelas. ¿Y si yo fuera policía…?, digo en vos baja mientras decido doblar por la mitad el ejemplar de La Extra. Más allá de cualquier lastre ideológico creo que todos quienes nacimos en los ochentas alguna vez hemos acariciado la posibilidad de ser policías. Los más díscolos querían ser como ese Dennis Booker que conducía una Harley Davidson por las calles de Nueva York mientras sonaba Billy Idol y los más dóciles como Hunter o como Magnum PI. ¿Y si por el contrario yo fuera un asaltante de bancos...? Trato de recordar un pasaje de Bertolt Brecht en el que se pregunta ¿qué es robar un banco comparado con fundarlo? Desisto. Vuelvo a la idea del detective y pienso que preferiría encarnar la figura de ese detective hard-boiled de la era pulp. Dashiell Hammett debería estar en este mismo vagón de tren que cruza San José de Pavas a Curridabat y debería tener la oportunidad de leer un ejemplar de La Extra y debería ver las ridiculeces que salen en CSI. Pienso en ese tipo de series televisivas del género forense/negro/policíaco/ciencia ficción. Dashiell Hammet diría que son meras exhaltaciones de una racionalidad perdida que se aderezan con ingredientes baladíes de la tecnocracia. Dificilmente una generación de científicos que no ha descubierto cura para el cáncer podría solucionar ese tipo de crimenes casi perfectos. Abro nuevamente La Extra y encierro en un círculo la figura de un hombre con bigote. No sé quién es. No sé qué hizo. Pero de tanto pensar en detectives me vi im;ulsado a actuar como uno de ellos. Si Aguste Dupin se sentara a mi lado en vez de la trabajadora de jack’s a lo mejor estaría fizgoneando mi periódico y se sorprendería de que en este país los policías desacatan las órdenes del Ministro de Seguridad Pública. Sin duda Dupin se sentaría a ver CSI o Fringe por las noches y consideraría cambiar de profesión. Pero si en su lugar fuera Heredia, el investigador privado de Ramón Díaz Eterovic, quien se sienta a mi lado en el tren, estaríamos hablando de pasajes de Bill Pronzini y de bares donde preparan gin tonic. Heredia me diría que las series como CSI ignoran las presiones políticas de los sindicatos o de los politicos de alto rango para que tal o cual caso se maneje con mayor discreción o menor celeridad. La trabajadora de jack’s se baja en la Estación del Pacífico y su lugar es ocupado por un hombre de unos cuarenta años. Pienso que posiblemente se trata de un obrero de construcción que trabaja seis días a la semana para recibir menos del salario mínimo. Heredia me diría que las series de television como CSI ignoran que hay estaciones de policía que ni siquiera cuentan con electricidad ni servicios sanitarios y que estas estaciones, usualmente, se encuentran en países donde los diputados deciden de manera categorica subirse sus salarios en más de un 100%.

Caricatura de Allan McDonald

domingo, 23 de mayo de 2010

El que quiera divertirse (Diario de un Killer sentimental y Yacaré)

Diario de un Killer sentimental y Yacaré, del escritor Chileno Luis Sepúlveda (1949), son dos novelitas cortas de esas para leerse en el bus –juntas suman apenas 130 páginas. Dos novelitas en clave policiaca, sabrosas y dinámicas, con todos los ingredientes y la imaginería propias del género. Diálogos mordaces y ácidos. Personajes locuaces y molestos, llenos de opiniones y de últimas palabras –usualmente taxistas o algún asistente de policía-. Mujeres hermosas e inteligentes, con ese poder misterioso de la “femme fatal” que es el que a su vez las hace vulnerables. Hombres escépticos y prácticos con un extraño sentido del deber que, sin embargo, son cultivadores del mal agüero y se complican la existencia por motivos que les son confusos y a sabiendas de que esas concesiones les van a ser cobradas. Es decir, tipos que desconfían hasta de su sombra pero es a la única a la que acuden por consejo.

El Diario de un Killer cuenta las vicisitudes de un asesino a sueldo mientras intenta cumplir con un encargo, por lo demás escurridizo. Este Killer ha cometido una falta grave: se ha enamorado, se ha puesto un piso, un hogar al cual volver; y ya sabemos que “asesino que se respeta…” Therefore –como dicen en inglés- las rígidas normas que deben seguir los de este gremio, si es que quieren cobrar su cheque y seguir en el negocio sin problemas, empiezan a flexibilizarse, a matizarse hasta que nuestro Killer se halla en un cruce de caminos en el que los de su especie que se precian no deberían hallarse nunca.

En Yacaré, Dany Contreras es un ex policía devenido en investigador de Seguros Helvética, con casa en Zúrich, al que se le encomienda viajar a Milán a investigar si la muerte de uno de sus clientes, Vittorio Brunni, es sujeta al cobro de un seguro de vida millonario, cuyo único beneficiario responde a un enigmático nombre, Manaí, y habita en el lejanísimo Matto Grosso, El pantanal brasileño.

El común denominador de las novelas es que transcurren en un mundo globalizado, transnacional. Un mundo en el que a simple vista da lo mismo Estambul que París; lo mismo Milán que México:

“En todas las capitales hay un hotel Sheraton y todos son iguales. Los recepcionistas parecen clonados de un prototipo universal y siempre preguntan lo mismo:
-¿El señor tiene reserva-”
Diario de un Killer, pag 33

Es un mundo en el que las fuerzas que lo hacen girar se encuentran más allá del bien y del mal. Sin malos ni buenos, lo que hay son intereses en pugna. En Diario de un Killer son la DEA, los cárteles universales del narcotráfico y las siempre bien reputadas ONG’s. En Yacaré es la transnacional “Marroquinerías Brunni”, cuyos representantes, dentro de la lógica del capitalismo corporativo, no entienden los reparos que puedan tener para con ellos las leyes nacionales o la sociedad civil:
“No pretendíamos liquidar a todos los indios, pero Italia, Europa entera, está llena de degenerados que quieren arruinarnos. ¡Han llegado hasta el Parlamento! Son unos desalmados que arrojan pintura sobre mujeres que visten pieles. Un intelectualillo escribió un artículo denunciándonos por exterminar a los indios, pero ningún desgraciado menciona que producimos riqueza, que generamos miles de puestos de trabajo.” Pag 117.

Los pequeños mundos, las aparentes minorías, parecieran estar condenadas a la extinción de sus formas de estar en ese otro gran mundo “simplificado”. Los espaldas mojadas, la desaparición de la cultura Anaré, son solo daños colaterales para los dioses siempre anónimos de ese orden. Los personajes del Killer y de Yacaré no cambian, el nudo (o nudito) de las novelas, como es lo propio en este género, se desenreda al final, pero tras el desenlace, el mundo sigue siendo gris, la misma mierda amasándose y reamasándose al ritmo de la inercia de la impotencia y el desamparo. Por suerte, nada que ver con este prometedor siglo XXI.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Acuerdo de Asociación


¡Excelente negocio! El azúcar del ingenio Taboga de los Arias no paga impuestos y a cambio de eso los y las costarricenses podrán comprar vinos, manzanas, cerezas, uvas, pasas, aceitunas, aceite de oliva, pastas rellenas y perfumes. A ver si Palí pone una sección de productos UE a la par del papel higinécino natural.